Consejos para cuidar tu piel en invierno

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La piel es el mayor órgano que tiene el ser humano y es el encargado de protegernos de las agresiones externas, tales como los rayos del sol, frío… como de la pérdida interna de agua.

El invierno es una época en la que las  agresiones a la dermis pueden deteriorar su salud, resecarla, y hacer que envejezca prematuramente de una forma notable. Existen una serie de cuidados y trucos que pueden mantener el invierno a raya en nuestra piel  y prevenir posibles problemas futuros.

  1. Identificación del tipo de piel

Cada piel necesita un tipo de cuidado diferente dependiento de sus necesidades. Es fundamental identificar el tipo de piel para poder usar productos específicos. La limpieza diaria de la cara tiene que convertirse en una rutina. Lava tu cara en profundidad con un jabón indicado para ello y usa previamente productos desmaquillantes para eliminar la máscara de pestañas, lápiz de labios el resto del maquillaje.

  1. Proteger la piel del frío y del sol

Es muy importante no exponerse a los rayos de sol sin una protección solar adecuada, hay que aplicar crema solar o base de maquillaje con un SPF adaptado a cada tipo de piel.

  1. Ducha preferible antes que baño

Para la piel, es mejor darse una ducha que no un baño. El baño deshidrata la piel. Lo recomendado es darse una ducha con agua templada, no demasiado caliente. En el caso de que opte por el baño, no hay que estar demasiado tiempo dentro del agua.

  1. Secar con suavidad

Antes de salir de la ducha, hay que aclarar todo el cuerpo una última vez para asegurarse que no queda ningún resto de jabón.  A la hora del secado, hay que dar suaves golpes en las piernas, pecho, brazos con la toalla. Evitar a toda costa el frotar agresivamente hasta que el cuerpo esté seco.

  1. El contorno de los ojos, zona sensible

El contorno de los ojos es una zona diez veces más fina que el resto del cuerpo. Hay que usar cremas específicas para esta zona.

  1. Hidratación de la piel

Este acto es recomendado hacerlo una vez esté seco el cuerpo después de la ducha. La dermis está compuesta en un 70% de agua, y la epidermis en un 15%. Hay que utilizar una crema hidratante adecuada. Extender la crema por todo el cuerpo, creando una fina capa protectora que permite reparar la película hidrolipídica que cubra la epidermis.

Además en invierno las frías temperaturas a las que sometemos a la piel cuando estamos en el exterior chocan con las temperaturas cálidas y la calefacción en ambientes de interior, y esto provoca que la piel se reseque en exceso. Usar una crema hidratante específica por el día y otra por la noche es fundamental para el cuidado de piel de la cara.

También el agua caliente reseca en exceso la piel, en invierno las duchas de agua caliente son agresivas ya que eliminan el manto hidrolipídico de nuestra piel.

  1. Exfoliación dos veces por semana

Dos veces por semana es recomendado exfoliarse la piel con un exfoliante adaptado, que sea eficaz y a la vez sea suave y respetuoso con la piel. Así se eliminan las impurezas y las células muertas y la piel respirará mejor. Ademá el exfoliante prepara la piel para mejorar la penetración de las cremas hidratantes.

  1. Beber mucha agua

El agua es un elemento esencial para nuestro cuerpo, incluida la piel. Beber una media de dos litros diarios nos ayuda a mantener una piel sana.